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ENERGÍA ORGÓNICA Y WILHELM REICH
La demostración de la existencia de la energía biológica llevada a cabo por Wilhelm Reich entre 1936 y 1956 es el descubrimiento más importante de los últimos siglos en las Ciencias Naturales.

¿ Y cómo es que se asegura con tanta tranquilidad la trascendencia de la cuestión energética si “no sale” en los diarios o los noticieros y los científicos reconocidos dicen desconocer su existencia o esbozan una sonrisita ladeada como toda respuesta ?

Tampoco es un tema nuevo, si no más bien remozado: antiguas y prestigiosa culturas como la china, la griega y la hindú lo han planteado con énfasis aunque sin utilizar metodologías de comprobación al estilo de la ciencia contemporánea. Además la teoría energética de la Medicina Tradicional China no está circunscripta al caso particular de las enfermedades del ser humano: al igual que la orgonomía postula la organización energética del cosmos, el medio ambiente terrestre y los seres vivos en general, incluyendo las relaciones entre estos y los “climas” como forma de entender la génesis de gran variedad de trastornos.

Pero Reich dio un gran paso adelante cuando logró demostrar objetivamente la existencia de la energía orgón (demostrable visualmente, térmicamente, electroscópicamente y mediante contadores Geiger-Müller), como prefirió llamar a la vieja energía vital, y también al lograr desarrollar métodos para concentrarla y utilizarla con fines experimentales y terapéuticos.

Los momentos y lugares claves de esta investigación sobre la energía y la forma de utilizarla fueron: en Noruega ( Oslo) entre 1936 - 1939 y en Estados Unidos ( Maine), desde 1940 hasta 1956.

La energía orgónica es un supuesto tipo de "Energía Primordial Cósmica". Reich aseveró que la energía orgónica es omnipresente y que con ella se explican cosas como el color del cielo, el fracaso de la mayor parte de las revoluciones políticas, clima y un buen orgasmo. En los seres vivos, esta energía se llama bioenergía o Energía de la Vida.
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Todo es Energía
En un amplio rango, las disciplinas metafísicas funcionan todas con la misma energía, pero con nombres varios: Orgón, la fuerza de odic, la energía de reiki, prana, chi, la energía eterica, la energía de bio, bio energía magnética, la energía de huna, el magnetismo animal, los electrones blandos, la electricidad gratis masiva, el color de radiestesica, la energía astral, la 4th energía dimensional la energía de cuerpo emocional, la energía de fuerza vital,(he indudablemente un monton de otros nombres del que nunca ni siquiera he oído hablar)....
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Somos Energía
Si pensamos que todo en nuestro entorno es energia...los seres humanos somos energía pura que vibra a una velocidad indescriptible. Mas allá de los átomos que componen nuestro organismo, somos todavía infinitas otras partículas de energía radiante e invisible, podemos decir inmaterial, que siguen leyes, patrones y relaciones sobre las que no tenemos idea ni control sino que por el contrario, obedecen a su propio mandato. Eso somos. Infinitas partículas de energía vibrante y en constante cambio, a través de las cuales se expresa la Conciencia Universal.
Energía Orgónica
Su uso Científico y Médico
La existencia de un tipo específico de energía que dirige y mantiene la VIDA ha sido teóricamente asumida durante largo tiempo por muchos científicos y filósofos naturales. W. Reich consiguió conectar hechos conocidos y nuevos descubrimientos que él coordinaba con los hechos cono­cidos, de tal forma que la existencia de una Energía Vital Específica hizo concretamente demostrable, utilizable y medible. La Energía Orgónica es el nombre dado por W. Reich a esta específica energía vital dentro de los organismos vivos, la existencia de una energía orgónica fuera de los organismos vivos, en la atmósfera, fue también demostrada. La ener­gía interna a la vida se deriva de la Energía Orgónica externa de la atmósfera. Esto es bastante lógico, puesto que nada puede existir dentro de los organismos vivos que no existiese ya previamente en el entorno de los organismos vivos.
¿Cuáles son, en concreto, los hechos que prueban la existencia de esta energía vital universal?
Con vistas a comprender los abundantes hechos conocidos y fenómenos relacionados con la existencia de una específica energía vital, es necesario abandonar varias ideas erróneas del pensamiento científico.

I.1. Cuestionamiento de ideas científicas erróneas: en función de la energía orgónica.

a) La energía orgónica como envoltura de la tierra.
Probablemente todo el mundo ha visto el parpadeo y temblor de las ondulaciones de la atmósfera sobre el suelo, en las cumbres de las montañas, sobre los océanos, etc... Estos fenómenos ondulantes son comúnmente conocidos como olas de calor. Sin embargo no tienen nada que ver con el calor. El calor en sí mismo es una sensación subjetiva y no un hecho objetivo o energético. Objetiva es únicamente la expansión del mercurio en un termómetro. El aire caliente asciende, las olas visibles sobre las cumbres de las montañas no ascienden sino que se mueven en los días claros del oeste al este, es la dirección de la rotación de la tierra. Se mueven más deprisa que el globo, de otra forma, ellas no po­drían ser vistas moverse jamás. Si esas olas fuesen de calor, podrían ser siempre vistas en los días calientes y desaparecerían en los días fríos. Pero éste no es el caso: se pueden ver las olas de calor sobre las cum­bres de las altas montañas y a través de telescopio incluso a treinta grados bajo cero; y también se las puede ver desaparecer en los días cálidos de verano, un poco antes de las lluvias torrenciales o de las tormen­tas con truenos. Además, esas olas no tienen nada que ver con el calor. ­"Algo se está moviendo de oeste a este de forma ondulante, no puede ser aire puesto que el aire no es visible, no es posible ver una ráfaga de viento, ni siquiera si alcanzase una velocidad de sesenta millas por hora. Y lo que es más, estas olas, normalmente se mueven de oeste a este, ­mientras que el viento puede soplar en cualquier dirección. Es más pro­bable que los vientos y las tormentas en la atmósfera sean el resultado de cambios en la energía atmosférica que de otras causas. Las olas de ­calor del hombre del tiempo son la misma cosa que las:

b) Malas visiones del astrónomo.
Los astrónomos sufren tremendamente en sus observaciones de las estrellas con motivo de lo que ellos llaman "malas visiones". La necesaria viveza de las estrellas es en gran medida perjudicada por el ondeante movimiento en la atmósfera. Recientemente se han hecho intentos para eliminar estas malas visiones. Esta es la manifestación de lo que son exactamente los estudios orgonómicos y los usos de la energía orgó­nica atmosférica.

c) Estática.
En electrofísica la energía atmosférica es referida como estática. Cualquier radioescucha conoce los ruidos crepitantes en la radio, especialmente antes y durante un tiempo tormentoso. No le gusta la des­carga que a veces sufre si toca el metal de su coche durante los días ­secos. El aviador conoce muy bien las cargas estáticas en las puntas de las alas de su avión y las teme. Han sido inventados aparatos para eliminar estas cargas en los aeroplanos. Ahora, cuando es bien conocido que el aire está lleno de estática y que un único rayo de luz descarga millones de voltios de energía, está perfectamente claro que ese aire está libre de electricidad: de otra forma no debería ni podría haber un buen aislante de electricidad, lo que es un hecho bien conocido de to­dos los electricistas. ¿Cómo puede el aire al mismo tiempo estar lleno de energía y libre de energía?. Esto es imposible en términos de electricidad, no sólo es posible sino necesario dar por sentado que la estáti­ca no es la misma energía que la que podemos obtener moviendo alambres (hilos) en campos magnéticos, es decir, la llamada electricidad galvánica. La estática es una de las manifestaciones de la energía orgónica atmosférica. Esta energía elude la ciencia eléctrica porque no es electricidad. Sigue leyes completamente diferentes de la electricidad, es así como nadie conoce hasta hoy en día la fuente de toda energía eléctrica y magnética.

d) El azul del cielo...
Azul es el color específico de la energía orgónica dentro y fuera del organismo. La física clásica trata de explicar el azul del cielo por la dispersión del azul y del espectro de la serie de colores en la atmósfera gaseosa. Sin embargo, es un hecho que el azul es el color visto en todas las funciones que se hayan relacionadas con la energía orgóni­ca cósmica o atmosférica u orgánicas:

Los protoplasmas de cualquier tipo, en cualquier célula o bacteria son azules. Se le confunde generalmente con una refracción de luz, lo ­cual es un error, puesto que la misma célula, bajo las mismas condicio­nes de luz pierden su color azul al morir. Las nubes tormentosas son profundamente azules debido a las altas cargas orgónicas contenidas en las masas de agua en suspensión.

Una habitación completamente oscura si se la reviste con una lámi­na de metal de hierro (la llamada habitación orgónica), no es negra, li­bre de cualquier luz, sino azulada o azulada grisácea. La energía orgónica la ilumina espontáneamente. Es luminiscente. El agua, en los lagos profundos y en el océano es azul.
El color de la madera luminiscente y en descomposición es azul, también, lo es el extremo de las colas de las luciérnagas, los fuegos de ­San Telmo, y la aurora boreal.

La iluminación en los tubos vacíos cargados con energía orgónica es azul.

e) Cambio de forma
En su condición naturalmente dada o vista en un cuarto oscuro de ­energía orgónica, la energía orgónica es modelada como niebla de lento ­movimiento, más o menos uniformemente dispersa con concentraciones constantemente cambiantes y con formas de hilos. Excitadas de cualquier forma por la presencia de organismos vivos o de energía electromagnética, ­las concentraciones crecen en densidad y velocidad; aparecen en la habitación completamente oscurecida como pesadas rayas cambiando más tarde ­en chispas brillantes de rápido movimiento y amarillentas...

f) Universalidad
No hay medio conocido de delimitar la energía orgónica, de separar una cierta cantidad del resto del océano cósmico de energía orgónica. Ésta penetra con diferentes velocidades. Está presente en todas partes y difiere únicamente en densidad o concentración. Los acumuladores de energía orgánica operan por doquier.

g) Absorción y retención
La materia que es un buen aislante de la energía eléctrica o, lo que viene a ser lo mismo, que es un pobre conductor eléctrico, es un buen ab­sorbente de energía orgónica; por otro lado, la materia metálica no aca­para energía orgónica sino que la repele rápidamente después de la atracción. Esto puede ser demostrado a través de ciertos planes experimentales.

Las cualidades de la energía orgónica atmosférica recién descrita, universalidad, absorción por materias no metálicas y rechazo por materias metálicas, son los principios básicos sobre los que descansa la construcción de:

II. EL ACUMULADOR DE ENERGÍA ORGÓNICA

Hasta el descubrimiento de las propiedades de la energía orgónica atmosférica arriba vistas, su función, normalmente llamada "estática", ­ha permanecido inoperante. Por supuesto, era únicamente una perturbadora molestia en la electrónica, la aeronáutica, la tecnología de la radio, etc. Con la invención del acumulador de energía orgónica se convirtió ­en algo útil.

Para usar la energía atmosférica debe ser primeramente acumulada y conservada. Es acumulada por medio de ciertas adaptaciones de materiales orgánicos y metálicos. La eficacia de la acumulación y concentración de energía orgónica atmosférica (energía vital) depende de:
a) El tipo de material no metálico utilizado; hay buenos (plásticos) y malos (madera) absorbentes.

b) El tipo de metal usado; únicamente el hierro puede ser usado para propósitos médicos.

c) El grado de humedad media en la atmósfera; el agua atrae ansiosamente la energía orgónica y viceversa. Además, cuanto más seco sea el clima, ­mejor será la acumulación: de 40 a 50% de humedad relativa se considera un buen medio para la concentración de energía orgónica.

d) La latitud geográfica. Cerca del Ecuador más eficiente es la absorción; un acumulador de ener­gía orgónica de dos capas es más eficaz en Israel que en Londres.

e) De la altitud; cuanto más alto se está sobre el nivel del mar más libre estará la energía atmosférica de mezclas gaseosas y mejor será su funcionamiento.

f) Del número de capas usadas en el aparato acumulante: "UNA CAPA" con­siste en realidad de dos: una de materia orgánica en el exterior, la otra de materia metálica en el interior. La materia orgánica absorbe y retie­ne, mientras que la metálica atrae y rechaza la energía orgónica, rápidamente. Es, pues, obvio que estratificando el acumulador siempre con materia orgánica hacia el exterior y metálica hacia el interior es dada una dirección a la energía orgónica con un potencial (potencial orgonómico) dirigido desde el exterior hacia el interior.

g) De la proximidad de las paredes interiores al organismo dentro del a­cumulador. Cuanto más cerca esté la superficie del organismo vivo de la ­pared metal más potente será el efecto de la irradiación orgónica.

h) Del número de acumuladores presentes en una habitación o en un edificio. Cuantos más acumuladores, más alta será la carga atmosférica en la habita­ción y mayores los efectos dentro del acumulador individual. La presencia de una habitación de energía orgónica realza en gran medida el proceso total de carga.

II.A. MEDICIONES CUANTITATIVAS DE LA ENERGÍA ORGÓNICA

1. Diferencias de temperatura: To-T

La energía orgónica oscila libremente dentro de las paredes metáli­cas interiores del acumulador de energía orgónica. Es repelida por el metal interior en todas direcciones. Esto significa la interrupción de la energía cinética de la energía orgónica. La interrupción de energía cinética se manifiesta en el termómetro con un aumento de temperatura. Este calor puede ser sentido en las palmas, cerca de las paredes interiores y frías de metal. La gente biológicamente débil siente calor sólo de forma suave y no completamente. La temperatura, comparada con la temperatura ­de la habitación es muy alta sobre la chapa metálica superior, ligeramente más baja dentro del acumulador orgónico y muy baja en el aire de la habitación que rodea el acumulador orgónico, por lo menos a tres pies de ­distancia y a la misma altura. La diferencia de temperatura To-T es constantemente positiva variando únicamente en grado con el tiempo: en mal tiempo - bajo cero - 0oC; tiempo bueno y claro -hasta un grado y medio en la habitación cerrada- y hasta 20 grados centígrados al aire libre. La diferencia constante de temperatura en el acumulador orgónico invalida la validez absoluta de la segunda ley de termodinámica que dice que existe únicamente un potencial desde el más alto al más bajo nivel de energía. En el acumulador se demuestra el principio de un cambio energético del nivel más bajo al más alto, la composición de un nivel de energía, la creación de un potencial más alto: potencial orgonómico de abajo a arriba. Esta ley se aplica a los organismos vivos tanto como a los cuerpos celestes como el sol o los planetas. Ellos también poseen un nivel de energía superior que el medio entorno. El To-T no crece con el número de capas de forma lineal. Durante los dos últimos ­años una diferencia de temperatura "negativa" ha sido encontrada bajo ­ciertas condiciones atmosféricas (huracanes...) esto necesita un estudio más detallado. En el observatorio de energía orgónica en Orgonon ha sido provisionalmente establecido como unidad de medida, la T-org., es­to es un grado centígrado de diferencia (To-T) por 256 segundos (ver bibliografía).

2. Tasa de descarga electroscópica espontánea.

A diferencia del efecto de ionización en el campo eléctrico, los electroscopios, previamente cargados con energía orgónica por medio de varillas de plástico, descargan más lentamente en una al­ta concentración de energía orgónica y más rápidamente en una baja concentración de energía orgónica. Cuantas más capas haya en una acumula­ción orgónica más lentamente se produce la descarga. La relación de la tasa de descarga dentro del acumulador orgónico y al aire libre ofrece una medida del potencial entre el acumulador orgonómico y el aire li­bre. Este potencial se reduce con el mal tiempo, y crece vertiginosamente (hasta 8 veces) en tiempo clareado y seco. Un acumulador de varias capas mostrará todavía la diferencia de tensión de energía orgónica incluso en tiempo muy tormentoso. Un acumulador de una sola capa puede perder el potencial orgonómico completamente.

La fórmula para la medición de OP (potencial de energía orgónica) en el acumulador orgónico en el aire libre puede ser fácilmente obteni­da mediante la división del tiempo de descarga (T) por la diferencia entre la carga inicial (Eo) y la carga que permanece (Er): OP=T/Eo-Er. El OP puede también ser medido de forma más simple en tiempo-ORGS (segundo-minutos-hora-ORG) la cantidad de segundos, minutos y horas que son necesarios para descargar una cierta cantidad, previamente establecida de carga de energía orgónica del electroscopio. Los laboratorios de energía orgónica usan como unidad de carga orgonótica uno o dos divisiones de escala electroscópica, calibradas de tal manera que una división de escala representa una carga de aproximadamente 256 (4) voltios = 1 Org. La escala entera de 90 grados tiene diez divisiones; las divisiones alrededor ­del centro de la escala son usadas para mediciones. La fórmula para el potencial orgonómico (electroscópico) entre el aire y el acumulador orgonómico (OA) es dada por:
To = Temperatura ORAC

T = Temperatura aire

t = tiempo

f3 = volumen del ORAC en pies cúbicos

La descarga electroscópi­ca espontánea, de esta forma, no es algo que pueda ser soslayado; es la ­expresión exacta de la tensión de energía orgónica en la atmósfera; varía normalmente, junto con la diferencia en la temperatura (To-T), con las condiciones atmosféricas.


3. El contador de reacciones orgonóticas Geiger-Müller.

La energía orgónica, tanto la orgánica como la atmosférica es fácilmente demostrable con el contador Geiger de muchas formas diferentes. Una forma especial de medir la energía orgónica es por medio de las cargas de energía orgónica en tubos vacíos con presión de 0'5 micrones. El recuen­to por minutos (CPM) oscila desde un mínimo de aproximadamente 3000 CPM hasta 25000 CPSCC por lo alto en un gran vacío. Estos hechos han sido muy bien elaborados durante años. La energía orgónica en el vacío ha sido ya usada para la determinación del tiempo. También la relación entre la energía orgónica (OR) y la radiación nuclear (NR) ha sido continuamente estudiada. El conocimiento disponible será hecho accesible al público tan pronto y tan completamente como la seguridad del trabajo lo permita.

4. Mediciones diarias de los cambios metereológicos atmosféricos.

Las mediciones A B C tienen que ver con las cargas de energía orgónica atmosféricas, cada una de su propia forma específica. Los tests sanguíneos de W. Reich tienen que ver con las cargas bioenergéticas del sistema sanguíneo, el cual, hasta cierto punto, son dependientes de las condiciones atmosféricas. Dentro del campo de las cargas orgónicas atmosfé­ricas, es ahora posible coordinar las mediciones orgonóticas entre ellas mismas y colectivamente con la presión barométrica.

El gráfico de la pag. 29, nos ofrece un ejemplo completo de tal co­ordinación. Las mediciones meteorológicas son regularmente dadas diariamente al mediodía. Durante las tormentas y otras condiciones inusuales son tomadas lecturas más frecuentes.

La característica básica de las reacciones atmosféricas de la ener­gía orgónica es el descenso en todas las lecturas durante el tiempo malo lluvioso o tormentoso y el ascenso en todas las lecturas hacia y durante el tiempo claro y soleado.

Hay para cada sistema experimental una cierta oscilación de cambio, indicando en estos casos serias perturbaciones en las condiciones de energía orgónica atmosférica. La posición de la tierra en el espacio durante su recorrido anual tiene cierta, aunque todavía no absolutamente entendida, influencia en las lecturas. Igualmente tienen influencias las manchas solares y los huracanes distantes o los terremotos. Sin embargo, los cambios locales de tiempo son predecibles. Una caída en picado en la diferencia de temperatura (To-T) y una aceleración brusca de la velocidad de descarga electroscópica (bajo tiempo-Org) son regularmente seguidos ­por pobres condiciones atmosféricas, y viceversa. Mucho queda aún por ser estudiado, especialmente los efectos meteorológicos distantes sobre las lecturas locales; pero en conjunto, las funciones básicas aparecen bien ­coordinadas y prácticamente utilizables, así como capaces de un mejor desarrollo.

La dificultad existente en estas lecturas, para el científico que no está entrenado en física orgonómica es la visión desde un ángulo teórico completamente nuevo. Cualquiera que aún abrace la segunda ley de la ter­modinámica no entenderá la diferencia de temperatura. Se sentirá inclinado a poner fin al asunto como "únicamente" convección de calor, "únicamente protección impropia", únicamente esto o aquello. Dejará de ver su significado orgonótico y atmosférico. Si él cree en el punto de vista de la "filtración natural", por lo que respecta a la descarga electroscópica ­espontánea, dejará de seguir aferrado a las mediciones por largos perio­dos de tiempo y de esta forma dejará de convencerse a sí mismo de que hay una ley básica detrás de estas descargas espontáneas, ley perteneciente a la concentración de la energía atmosférica. Entonces dejará, naturalmente, de comprender la descarga lenta en el acumulador de energía orgónica.

Si cree en la hipótesis del "espacio vacío" no entenderá que una presión de vacío de 0'5 micrones puede iluminar, y que puede variar con los cambios atmosféricos. Por otro lado, si sabe que todo el espacio está lleno de energía orgónica comprenderá fácilmente lo que ve. Si cree en una atmósfera simultáneamente libre de cargas y llena de "estática" se hallará confuso si tiene que explicar la iluminación o incluso "la iluminación por el calor" cuando no hay nubes en el cielo.

Así pues, los cambios atmosféricos en las funciones de energía orgó­nica ofrecen una fuente excelente para la obtención de información acer­ca de las funciones de la energía orgónica fuera de los organismos vivos y, por consiguiente, para la preparación de un minucioso entendimiento de las funciones orgónicas dentro de los organismos. La atmósfera y los or­ganismos dan las mismas pulsaciones en el contador de geiger, de la misma forma que químicamente los organismos y la atmósfera tienen la misma na­turaleza química básica.

III. USOS MÉDICOS DE LA IRRADIACIÓN ORGÓNICA GENERAL DEL ORGANISMO

III. 1. EL USO MÉDICO DEL ACUMULADOR DE ENERGÍA ORGÓNICA.

El uso médico del acumulador de energía orgónica es realizado en sesiones diarias irregulares dentro del recinto de radiación. La ventila­ción del espacio cerrado es asegurada por medio de unas aperturas encima y debajo de la puerta lo suficientemente grandes para garantizar la circulación del aire. La energía orgónica atmosférica no se filtra a través ­de las aperturas, sino que penetra las paredes sólidas. En relación con el acumulador, el organismo es el sistema energético más fuerte. De acuerdo con esto, es creado un potencial desde el exterior hacia el interior por el cuerpo encerrado. Biofísicamente hablando, el organismo vivo cons­tituye el primero, y el acumulador encerrante el segundo sistema envolvente de radiación orgonótica. Los campos de energía de los dos sistemas ­hacen contacto y después de cierto tiempo, dependiente de la fuerza bioenergética del organismo que se halla dentro, ambos, el organismo y ­el campo de energía del acumulador empiezan a "iluminarse", se excitan, ­entran en contacto, y se dirigen uno al otro hacia altos niveles de estimulación. Este hecho deviene perceptible al usuario del acumulador de energía orgónica a través de sentimientos de un más fuerte sarpullido, ­calor, relajo, enrojecimiento de la cara, y, objetivamente, a través del aumento de la temperatura del cuerpo (0'5 a 1'5 grados F.) La temperatura del cuerpo puede ser medida antes y durante la irradiación (no después de la sesión).

No hay regla mecánica que indique cuanto tiempo puede uno estar sentado en el acumulador. La gente bioenergéticamente más fuerte necesita una irradiación más corta que las personas más débiles. Esto es obvio desde el momento en que el sistema de energía más fuerte establecerá el campo de contacto energético y la iluminación más rápidamente, mientras que los organismos más débiles requerirán un tiempo más largo para reaccionar.

La expresión "iluminación" está justificada por la sensación de un "SUAVE BRILLO" que es sentido por muchos usuarios del acumulador. Uno puede continuar con la irradiación orgonótica por tanto tiempo como se sienta confortable y "brillante" o "encendido". La persona sensitiva ­después de un rato habrá tenido "bastante". Esto se manifiesta en el sentimiento de que "ya nada más ocurre". Esto se explica por el hecho ­de que, de una forma auténticamente autorregulatoria, el organismo absorverá únicamente tanta energía orgónica como requiera. No es posible comparar la irradiación orgónica con el relleno mecánico de un barril con agua; es equivocada la idea de que cuanta más energía uno "vierta" dentro del organismo, será mejor. Después de haber alcanzado un cier­to nivel, las sensaciones devienen desagradables. Presión en la cabe­za, ligera náusea, sentimientos enfermizos por todas partes y vértigos son los síntomas más comunes que indican que la sobreirradiación ha comenzado. Entonces simplemente se abandona el acumulador, y si uno ya ha tenido demasiado, se toma aire fresco y los síntomas de sobrecarga se desvanecerán rápidamente. En ningún caso debe uno sentarse en el acumu­lador durante horas, ni, como alguna gente hace, quedarse dormido en ­él. Esto puede producir serios perjuicios (intensos vómitos, etc.). Es mejor, si fuera necesario, usar el acumulador varias veces al día en ­cortos intervalos que prolongar una sesión innecesariamente. Hasta el estado actual de las investigaciones, ningún acumulador de más de tres capas debe ser usado sin supervisión médica. El tamaño del acumulador ­deberá ajustarse al tamaño de la persona que lo usa. Las paredes inte­riores de metal no deben encontrarse demasiado lejos del cuerpo más que a una distancia de aproximadamente de 2,5 A 10 centímetros. Un niño pequeño en un acumulador de gran tamaño no atraerá ninguna energía. El tamaño medio estandar debe ser adecuado para el máximo número de gente. Las personas más altas de 175 centímetros, necesitan acumuladores más grandes, mayores.

La gente postrada en cama puede reemplazar el acumulador regular u­sando un equipo especial de irradiación construído para el uso en camas. Un equipo de capas (plano) se pone debajo del colchón, y la parte curva se coloca encima del paciente, sirviendo el cubrecamas. El cubrecamas ­como una capa orgánica adicional en la parte alta de la mitad curva del acumulador. La dosificación de la irradiación orgónica con la manta­-acumulador de energía orgónica depende una vez más enteramente del tipo de caso y de enfermedad.

No es necesario desvestirse completamente en el acumulador, pues la energía orgónica lo penetra todo. Sin embargo, uno no debe ir vestido muy pesadamente ni con ropas de lana, pues esto evitaría un contacto rá­pido así como la eliminación.

El efecto de la irradiación sobre las enfermedades especiales es ra­ra vez directo, así, un tumor canceroso no será afectado directa o inmediatamente. Un resfriado no se suprimirá en las primeras sesiones. Una jaqueca o un dolor reumático pueden perfectamente persistir después de ­un cierto periodo de tiempo. Esto es así porque la energía orgónica debe en primer lugar afectar al organismo total, al fondo total del que emergen los síntomas singulares. Únicamente cuando el organismo total, y especialmente el sistema sanguíneo, estén suficientemente cargados empeza­rán a ceder los síntomas tales como resfriados, dolores de cabeza, etc. De acuerdo con esto no es la energía externa sino el alto nivel de bioenergía interna el responsable de la mejoría en el terreno sinto­mático. Un tumor cancerígeno de pecho que no haya sido vencido en mu­chas semanas, disminuirá entonces en unos días y decrecerá constantemente el tamaño una vez que el total organismo haya alcanzado el nivel sa­tisfactorio de carga bioenergética. El acumulador ayuda a la naturaleza en el organismo a ayudarse a sí mismo. El mismo tipo de bacterias que no será destruido en la probeta por la energía orgónica será matado dentro del organismo altamente cargado bajo la irradiación orgónica. Por ­término medio la irradiación orgónica para seres humanos requiere de cinco minutos a media hora diarias. Con uso regular, el tiempo necesario se acorta. Un paciente que empiece con sesiones de media hora puede acabar con se­siones de únicamente diez minutos. Esto también depende del número de capas que tenga el acumulador. Cuanto mayor sea el número de capas más corto será el tiempo necesario de irradiación. Pero no hay nunca nada mecánico acerca del tiempo de las sesiones.

En casos de cáncer, anemia, debilidad general bioenergética (fatiga)..., las pruebas sanguíneas de Reich, deberán ser realizadas en inter­valos regulares hasta que el nivel normal de bioenergía en el organis­mo haya sido alcanzado. Una vez cada uno o dos meses será suficiente.
Debe hacerse hincapié en que únicamente un uso prolongado y regular del acumulador cumplirá su cometido. Si ello es completamente posible. Ningún resultado puede esperarse cuando el acumulador es usado irregularmente o con largos intervalos entre irradiaciones. En enfermedades crónicas no deben esperarse resultados en una o dos semanas. Resfriados crónicos serios y sinusitis requerirán una irradiación orgáni­ca total por un periodo de uno o dos años para mostrar los buenos resultados que es posible obtener. La fiebre DE HAY será difícilmente vencida durante el primer año, pero al menos será muy probablemente disminuida durante el segundo o tercer año de uso regular. Esto, de nuevo, es debido al hecho de que el organismo total debe, antes que nada, funcionar bioenergéticamente de forma debida antes de que los síntomas locales puedan ceder al tratamiento orgónico. Esto prueba satisfactoria­mente que la energía orgónica ataca la base de la enfermedad, el biosistema total, y no meramente los síntomas locales.

En el acumulador de energía orgónica tenemos finalmente a nuestra ­disposición un instrumento médico y profilácticamente adecuado para hacer frente de forma eficaz a lo que usualmente y vagamente es llamado disposición para la enfermedad. Esta "disposición" es algo muy concreto. Es el bajo nivel bioenergético y metabólico en el organismo. Un organismo altamente cargado no desarrollará un resfriado fácilmente cuando haga mal tiempo; un organismo débilmente cargado contraerá un resfriado con una leve llovizna. Un organismo fuertemente cargado no permite el desarrollo de una descomposición local en el pulmón o en la piel; ­uno débil, sí.

La atención básica debe, pues, centrarse sobre el funcionamiento total del cuerpo. Los tests sanguíneos de Reich son los instrumentos apropiados con los que juzgar el nivel energético del organismo. (Ver bibliografía).

III. 2. THE SHOOTER.

Mientras que el acumulador de energía orgónica se ha hecho médicamente eficaz por medio de la carga del sistema bioenergético como un todo, el shooter afecta solamente un área local. Por ejemplo, a un corte, a una quemadura... El shooter es construido de acuerdo al mismo princi­pio del acumulador grande. Él, también consiste en varias capas de material alternativamente orgánico y metálico y así es eficaz en atraer y ­concentrar energía orgónica atmosférica. Esta energía acumulada dentro del shooter es ahora dirigida a través de cables huecos flexibles de hierro (más eficientemente, a través de cables BX) de los cuales los alambres interiores han sido apartados hacia la región local que debe ser irradiada. En las áreas pequeñas, por ejemplo de cerca de un cm2., ­basta con mantener la punta externa del cable BX en la quemadura o en ­el cuerpo a una distancia aproximada de tres milímetros. En las á­reas mayores puede ser insertado un embudo, correspondiendo en medida aproximadamente al área afectada que debe ser irradiada. Únicamente pueden ser usados embudos metálicos (de hierro); los embudos de plástico son inefectivos. La intensidad de la irradiación no disminuye en un área más grande. De una forma auténticamente autorreguladora, más energía orgónica es atraída y desviada hacia el área afectada cuanto mayor sea el embudo que está insertado dentro del extremo exterior del cable BX. El mecanismo del efecto de irradiación consiste en que el área local particular ­atrae energía de la caja shooter a través del cable BX. Este último de­be ser aislado con cinta o material orgánico o plástico sobre el exterior para formar en sí mismo una estructura de radiación con metal en ­el interior y material orgánico en el exterior.

Al principio de una irradiación local uno no siente nada, entonces lentamente uno empieza a sentir calor y escozor; si hay dolor éste empieza a desaparecer y finalmente éste se desvanece, a veces después de un período muy breve de mayor intensidad. Las quemaduras dolorosas, cor­tes y contusiones dejarán de escocer después de algunos minutos. En los casos en que la epidermis ha sido raspada y las capas más profundas de la piel han sido expuestas, el suero aparecerá rápidamente y las se­cará. Es posible seguir el proceso curativo según sigue su curso. En las heridas uno puede ver en 15 minutos una hiperemia desarrollándose desde los márgenes, la herida alisándose al fondo con la consiguiente irrita­ción debido a la inyección sanguínea en la proximidad, desapareciendo a medida que avanza el proceso curativo. No se debe uno irradiar demasiado tiempo. De acuerdo con el tamaño de la herida de 5 a 20 minutos bastarán para colocar el proceso curativo en marcha. Una vez que uno pueda observar el cambio en la herida (color, profundidad, sequedad, alisamiento) ­uno debe parar de aplicar los remedios antisépticos usuales, y deberá irradiar de nuevo después de algunas horas o de acuerdo con la impor­tancia de la herida. Incluso un dolor serio puede ser parado pronto ­después del accidente si la energía orgónica es aplicada localmente a través del shooter. En los casos más serios de quemaduras, la experiencia ha demostrado el asombroso hecho de que no aparecen ampollas, y de que el color rojo inicial desaparece lentamente. La herida se cura en ­el espacio de unas cuantas horas; las más importantes necesitan un día o dos. Únicamente los procesos crónicos avanzados y de degeneración avanzada requieren semanas y meses de irradiación diarias. Pero aquí también las lesiones importantes, como por ejemplo el ulcus varicoso cederán a la irradiación de la energía orgónica.

Debe uno tener cuidado de no irradiar a los ojos. La córnea no debe ser expuesta a una irradiación cercana por más tiempo de un minuto. Es siempre mejor irradiar varias veces que sobreirradiar en una sesión. La energía orgónica no es vertida como el agua dentro de un ba­rril. El organismo absorve saludablemente sólo la cantidad de que puede hacer uso. Ello se regula a sí mismo.

Los ojos con los párpados cerrados, la región de la silla turca entre los ojos, la región del corazón en el ápice y en la base, la bo­ca y la región del plexo solar deben ser irradiadas diariamente mien­tras uno se sienta en el acumulador sólo el tiempo suficiente para sentir el calor penetrando.

Para las áreas mayores, como el cuero cabelludo, uno debe usar el embudo grande de metal que es aislado del exterior con algodón o ­cinta.

No debemos esperar milagros. Una herida seria no puede ser cura­da en unos minutos. Una irradiación de energía orgónica paciente y repetida muy probablemente cumplirán su cometido.

La energía orgónica también esteriliza la herida. La observación microscópica muestra que, por ejemplo, las bacterias en la vagina pueden ser inmovilizadas después únicamente de un minuto de irradiación a través de un tubo de cristal insertado lleno de virutillas de acero. Sólo la proximidad a la herida debe ser tratada con yodo o un desinfectante similar. Después de una irradiación de energía orgónica debe ser aplicado un vendaje con vaselina de ácido bórico o simplemente con jalea de vaselina.

No se mezcle la irradiación orgónica con otras aplicaciones químicas. La energía orgónica es una energía muy fuerte. Todavía no conocemos qué podría ocurrir con tal tipo de mezclas.

Vitaminas, coloides de hierro tomados..., penicilina y otras drogas de derivación biológica se pueden combinar con la energía orgóni­ca. Por otro lado, los componentes meramente inorgánicos como las sulfadrogas, no deben ser aplicadas bajo ninguna circunstancia ni externa ni internamente, puesto que impiden el proceso regenerativo provocado por la energía orgónica. La morfina debe ser evitada si es posi­ble y si la irradiación total de energía orgónica puede aliviar el do­lor.

El shooter local de 3 a 5 pliegues o capas puede ser fácilmente ­transportado y llevado a cualquier lugar que sea necesario. Un tubo de 75 a 100 centímetros bastará para alcanzar cualquier región del organis­mo.

Las heridas internas abiertas deben ser irradiadas con el shooter después de la operación para la desinfección y la aplicación de la ­energía curativa.

Cada hogar debe tener un shooter. Este puede ser fácilmente cons­truido por el futuro usuario. Debemos esforzarnos en acumular experiencia práctica en el uso del shooter en casa, en cada ocasión que se ofrezca.

III. 3. INDICACIONES BÁSICAS DE LA APLICACIÓN DE LA ENERGÍA ORGÓNICA.

Ha sido descubierto que en los casos medios el proceso de carga ­se regula a sí mismo. Debe ser subrayado de nuevo que la energía orgó­nica no puede ser aplicada mecánicamente con mediciones rígidas y exactas en el tiempo. La energía orgónica que debe ser aplicada es tan fluida funcionalmente como lo es el organismo que la absorve. No hay dos ­organismos iguales en carga o capacidad de absorción orgónica. En muchos casos un sentimiento desagradable, una sensación de malestar, una presión en la cabeza o una náusea indicarán que la dosis óptima ha sido rebasada. Es muy parecido a la ingestión de comidas. Nadie pesa exac­tamente el pedazo de carne o la cantidad de vegetales que deben ser comidos de antemano. El organismo sabe cuando parar de comer a causa de las sensaciones de desagrado o de cualquier sentimiento distinto de haber tenido "bastante comida ya".

Sin embargo hay casos en los que no nos fiamos de esas sensaciones ­subjetivas, en los que tenemos cuidado de advertir al paciente de que no coma más que una cierta cantidad a pesar de la persistencia de su ­hambre o que beba sólo una pequeña cantidad de agua. La misma regla se aplica a ciertas biopatías con respecto a la aplicación de la energía ­orgónica.

Generalmente podemos dividir las biopatías en dos grupos. Uno es generalmente caracterizado por un muy bajo nivel crónico de energía: ­BIOPATÍAS INFRACARGADAS. La segunda es generalmente caracterizada por un excedente crónico de carga bioenergética: BIOPATÍAS SOBRECARGADAS. Es obvio que la primera requerirá diferentes reglas se aplicación orgónica que el segundo.

a) Biopatías infracargadas.

Aquí, la sensación de "haber tenido bastante" bioenergía estará probablemente totalmente ausente. La tolerancia de carga será alta. Los pacientes infracargados son capaces de sentarse incluso hasta en acumuladores de 10 pliegues durante horas sin ningún tipo de sensa­ciones. Sólo después de varias semanas de continuas irradiaciones diarias un cierto grado de sensitividad subjetiva vuelve o aparece, lo ­suficientemente fuerte como para decirle al paciente que ya ha tenido bastante. Hay enfermedades definidas y síndromes sintomáticos que co­rresponden a este primer núcleo:

- Depresiones crónicas y melancolía

- Gente crónicamente fatigada

- Pacientes infraalimentados

- Biopatías contractorias, especialmente las totalmente contractorias, cáncer.

- Y todos los casos en los que el campo de energía periférico es bajo y débil.

En estos casos el peligro de una sobreirradiación no e­xiste o no es agudo hasta después de que el nivel de energía normal ­haya sido alcanzado.


b) biopatías sobrecargadas

El segundo grupo de pacientes sobrecargados consiste en:

- Todos los tipos de hipertensiones vasculares

- Alta presión sanguínea

- Caracteres histéricos

- Casos con agudo estasis sexual


En estos casos el nivel de energía en el organismo es muy alto y la tolerancia de absorción orgónica es muy bajo. Después de algunos minutos, un malestar profundo puede aparecer. Debe ser aplicado con particular cuidado y atención en la irradiación orgónica de las siguientes enfermedades:

- Enfermedades de corazón descompensado

- Presión sanguínea de más de 150 pulsaciones de la sístole

- Tumores cerebrales

- Arterioesclerosis

- Casos con una historia de ataques epilépticos

- Inflamaciones de la piel y conjuntivitis

En estos casos las primeras irradiaciones deben ser dadas en se­siones cortas, con la acción del pulso bajo constante control. Hacemos de nuevo hincapié de que no se puede usar un acumulador de energía or­gónica de más de tres capas sin supervisión médica especializada, par­ticularmente en casos de sobrecarga. La duración de las sesiones puede ser lentamente aumentada progresivamente hasta que uno esté seguro de que no ocurrirá ningún colapso o contracción total repentina debido a una expansión inesperada. El reventón de los vasos sanguíneos, el shock vegetativo, la detención de los latidos del corazón son enteramente posibles si en tales casos la sobreirradiación por aplicación de un acumulador de 20 pliegues tiene lugar. Todavía no ha ocurrido ninguna muer­te debido a la sobreirradiación en diez años de aplicación de la energía orgónica, pero su posibilidad no puede ser completamente excluida. Uno debe tener especial cuidado con los casos de alta presión sanguínea que pueden reaccionar a la influencia expansiva vagotónica de la energía orgónica con una aguda subida en vez de un descenso de la pre­sión.
Una supervisión médica especializada es absolutamente necesaria en los siguientes casos:

a) En todas las enfermedades recogidas en el grupo B; cada vez que la energía orgónica es aplicada a enfermedades hasta ahora no estudia­das por lo que respecta a los efectos de la energía orgónica.

c) En todos los casos en los que una sobrecarga por un uso inapropiado del acumulador ha ocurrido.

d) En todos los casos que requieren un acumulador de más de tres pliegues.

Estos puntos fundamentales de precaución parecen ser suficientes. Por lo general la irradiación con energía orgónica es inocua. Es una ­energía con cuerpo propio, y no un tipo extraño de energía radiante lo que es aplicado. Sin embargo, experimentos acerca de sobreirradiación ­han sido conducidos en Orgonon a determinar posibles reacciones del sistema de células sanguíneas a una sobrecarga crónica.

La radiación orgónica puede ser aplicada con gran beneficio y sin ningún peligro, incluso con sobreirradiación, en los casos siguientes:

Fatiga, anemia, cáncer biopático (con excepción de tumores de cerebro e hígado), resfriados agudos y crónicos, fiebre de Hay, reumatismo, artritis, úlcera crónica, cualquier tipo de lesión, raspadura, herida, quemadura, sinusitis y ciertos tipos de jaquecas.

La neurosis no puede ser curada con energía física orgónica. Solamente los pacientes biopáticos somáticos y ciertas consecuencias somá­ticas de neurosis profundas pueden ser aliviadas o disminuidas.

Investigaciones adicionales son indispensables para el restablecimiento de las indicaciones del tratamiento de la energía orgónica en enfermedades no tratadas hasta ahora con energía orgónica. Ya se hayan planeados o en camino investigaciones en enfermedades tales, por men­cionar algunas, como la poliomielitis, la esclerosis múltiple y la leucemia.

IV. REQUISITOS PARA LA FORMACIÓN DE LA OPINIÓN SOBRE EL ACUMULADOR
Ocurre a menudo que descubrimientos orgonómicos laboriosamente elaborados y cuidadosamente presentados son tomados por meras opiniones sin ninguna base en observaciones o experimentos. Si tales opiniones ­son proclamadas por un químico o físico el profano las acepta como juicios con autoridad, sin importarle si la opinión está basada en la ob­servación o no. Así se desarrolla un tipo equivocado de opinión pública.

Puesto que la autoridad es así mal usada en interés de prácticas mercantiles injustas o políticas, debemos insistir en que todo aquel que ­emita una opinión de la energía orgónica en sus aplicaciones médicas o de otro tipo demuestre, antes que nada, que ha seguido las reglas marcadas para la observación de las funciones orgonóticas. Para la obten­ción de un juicio claro y científicamente fiable sobre las funciones del acumulador de energía orgónica uno debe primero:

1. Abandonar cualquier intento de formar opiniones sin haber trabajado primero con la energía orgónica.

2. Usar el acumulador regularmente y estar al corriente de la manera funcional en que trabaja, como los cambios en la longitud de la ­dosificación, la carga bioenergética del usuario, las distintas condiciones atmosféricas...

3. Poner a los enfermos en los acumuladores de energía orgónica y ver lo que el acumulador puede hacer en los diferentes tipos de enfermedades, heridas y quemaduras.

4. Medir y tabular un largo período de tiempo de diferencia de temperatura orgonótica y la descarga electroscópica más lenta dentro del acumulador.

5. Hacer observaciones en un cuarto oscuro orgónico revestido de metal.

6. Lo último, pero no lo menos importante, comprender que este ­examen de los descubrimientos orgonómicos debe proceder de las premisas de la teoría orgónica y no de ningún otro punto de vista. Un aero­plano debe ser criticado y examinado por su capacidad para volar y no por su capacidad para cabalgar por el suelo. La energía orgónica no debe ser juzgada desde el punto de vista del magnetismo o de la química. Una autoridad es aquel que conoce aquello que está tratando y no aquel que nunca ha entendido lo que él cree que ya conoce. Un físico no es ­una autoridad en acumuladores de energía orgónica a menos que haya es­tudiado diligentemente el acumulador, que lo haya usado regularmente, ­sentido sus reacciones subjetivas y medido sus funciones objetivas. Así no hay autoridades en el campo de la orgonomía salvo aquellos que hayan estudiado continuamente las funciones de la energía orgónica.

Cualquier opinión proferida en relación a la validez del acumulador de energía orgónica debe ser sometida a prueba teniendo en cuenta si el que lanzó la opinión se sometió o no a los requisitos a­rriba apuntados. Para estar completamente conscientes de las grandes responsabilidades que todo esto envuelve es fundamental que el trabajo haya sido hecho.
BULLETIN "ENERGY ORGONE"
W. REICH
(fragmento tomado de las investigaciones de Wilhem Reich)
 
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